El cronómetro

1.17.2007


Nunca he sido fan de la contingencia. Pero esos pocos minutos que uno puede disfrutar sumergido en el tiempo siempre valen la pena.

4 contribuciones:

Emilia Kiehnle dijo...

A diferencia tuya, yo disfruto enormemente estar sujeta al tiempo. Es verdad que no conozco otra forma de existencia, pero me gustan los contrastes que podemos reconocer en un mundo contingente. Sin el tiempo, no había cambio.

Zoon Romanticón dijo...

Esos minutos sumergido, siempre valen la pena. Es decir, los disfruto. Sí, hijo del romanticismo y de un idealismo incurable añoro la eternidad. Pero sé que el único modo de alcanzarla es saboreando cada segundo, pues en ese sabor que tiene el tiempo se descubre lo inefable, lo mutable.

Emilia Kiehnle dijo...

Georges Poulet dice que: "No es el timepo lo que se nos da, sino el instante. Con un instante dado, a nosotros nos corresponde hacer el tiempo".

Zoon Romanticón dijo...

Pero ese tiempo que hagamos, ¿no es verdad que ganará valía si lo transformamos de tiempo a Historia? No estamos aquí para hacer tiempo, como si esperáramos en la Puerta tal de un aeropuerto cualquiera.

Estamos aquí para hacer Historia.