A feather...

1.21.2007


Una pluma blanca es siempre una pluma blanca: una promesa, un ofrecimiento que debe honrarse. Sin embargo, una vez que fue entregada la pluma ya no hay obligación de seguirla portando. La amistad por ello no se pierde, pero hay nuevas situaciones que superan el valor de la pluma ya entregada.

No renuncio a mi derecho de vivir por aquellos a los que estimo. Pero honro mi derecho de vivir primero por (y con) aquellos con quienes he sentido, crecido y vivido.

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