Sumimasen. Mata ne.

1.28.2009


¡Cobarde! Me das lástima, triste intento de espadachín mal logrado. ¡Cobarde! Que bajo la sombra del orgullo y lo correcto intentas vencer en una batalla que, desde hace mucho, ya sabes perdida. Si tan sólo tuvieras la valentía de enfrentarte de frente, en lugar de esconderte tras tan patéticas sombras.

No eres un espadachín. Eres un ninja: paria entre los parias, sinnombre, estratega del engaño y el silencio. Y, sin embargo, lo sabes: aunque me ates con tus cadenas, aunque vueles sobre mi cabeza con la experiencia de tus años de asesino estás condenado a perder. Watashi wa Hitten Mitsurugi Ryu no Zoon Romanticón desu !!!



Me pidieron que confiara en ti. Me pidieron que guardara y depusiera el acero. Acepté. Pese a mi buen juicio y la voz que me gritaba "¡cuidado!", acepté. Ahora sé que es imposible. Y quizá esto me cueste mi felicidad y la posibilidad de salvar mi alma, pero ya no hay nada qué hacer: querías venir a luchar contra mí, querías probar hasta dónde aguantaba para ver si cubría tus ínfulas de luchador. Secuestraste la felicidad de mi Kaoru y le quitaste, asesino, el oxígeno. Sí: quiero luchar contra ti. Sí, quiero que pruebes el fresco sabor de mi acero en tu garganta.

Estoy herido. No puedo moverme tan rápida y certeramente como quisiera. Pero aún así perderás. No te mataré en el intento: pero te arrancaré de las manos ese orgullo de porquería que te sostiene. Tendrás que tragarte la verdad o suicidarte. Estoy herido, es verdad: me pidieron confianza, "llevar la fiesta en paz", al menos. He dado cuanto he podido para conseguirlo, eso sí, sin caer en esa hipocresía que tan dulcemente te alimenta.

¡¿Y qué consigo?! Un escupitajo en mi ojo. El imbécil de mí se atrevió a pedir un único y estúpido favor en dos años... ¡y dejaste en claro lo que opinas de mí, lo que piensas de mí! Pues bien, atente a las consecuencias, basofia.

No voy a matarte. ¡No soy como tú! Pero, aunque sé que esto puede costarme todo lo que me queda en este mundo poluto, no estoy dispuesto a permitir que sigas contaminando el camino en el que ando. No cabemos los dos, eso ya me lo dejaste muy claro. ¡Qué lástima que estás condenado a perder!



Venga, esto es lo que querías, ¿no? Querías saber qué puedo hacer con una sakabatou. Pues adelante: lánzame a tus demonios, lánzate tú mismo contra mí, remedo de Makoto. Al final del día se tendrá que entonar un Requiem. Sé que aceptar esta guerra es perder mi vida. Moriré entonces, pero con una diferencia: tendrás que cargar en lo que quede de tu alma con el peso de saber que me asesinaste tú.

0 contribuciones: