Mi elección. Mi subida al monte.

2.01.2009


No puedo hecharle la culpa a nadie más que a mí. Yo fui quien eligió este camino, quien aceptó decir que sí desde un inicio. Quizá al principio fue un sí de apertura, pero después se volvió un sí de compromiso. Dejé atrás el inmovilismo férreo y caí en la cálida, pero complicada, liberalidad. No me arrepiento: no puedo culpar a nadie, más que a mi propia voluntad.

Hoy no sé cuáles sean las consecuencias de mis actos. Hoy, mejor dicho, no sé bien cuál de las consecuencias se manifestará en el mundo. Podría ser una nueva oportunidad de hacer lo correcto, podría ser la gracia de permitirme construir una historia nueva, protegiendo de verdad lo que más quiero y deseo en este mundo; podría, en cambio, ser una oportunidad de extraer de un "mal" un bien mayor, una oportunidad de abrirme a un Don de Dios enorme, comprometido a conseguir algo que, lo sé, se me escapa aún de las manos.

De cualquier modo, ya lo escuché y estoy de acuerdo, en cualquier escenario es necesaria una dosis de expiación.

Espero, en realidad, que pueda componer una historia nueva, que corregir el rumbo de la novela sea posible. Qué más quisiera que, en este momento, el movimiento sinfónico no terminara aún y pudiera introducir en él un poco de sensatez y calma sobre sus notas apasionadas. No quiero renunciar a la pasión, pero sí darle un nuevo cariz de prudencia, para darle paso a un segundo movimiento más maduro y profundo...

1 contribuciones:

Alberto Tensai dijo...

Uh... hacía rato que no me metía a este espacio. What the hell happened, my friend? Este post y el anterior...