Abrí mis ojos y observé el Aleph, letra primera y punto singular de este universo y todos los universos. Estaba ahí, presente, real: casí podía sumergirme en esa singularidad espaciotemporal. Todo el cosmos y todas las eras se fundían en ese punto (no sé si llamarlo esfera, círculo o qué) y descubría que la eternidad firma con la rúbrica de temporalidad. La contingencia es el pseudónimo del infinito. Observando ese Aleph, corrijo: observando la Historia en el Aleph, pues el Aleph jamás se observa, quise perderme ahí para encontrarme. Entonces dejé que me tragara la singularidad y me fundí como se funde uno en una mirada o en un abrazo o en una sinfonía de Beethoven. El Aleph me tragó...
-Lesgle González, Luis Jehan;Fragmento sobre una novela inédita
Tengo
-
No puedo dejar de escribir. Tengo mil cosas que hacer urgentes y mi alma
escoge precisamente el día de hoy para vaciarse. Me desbordo de emociones,
necesit...
Hace 6 años.
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