Bestiario IV.

2.19.2007


Cisne.
Al cisne también se le conoce con el nombre de Olor o de Cygne. Es un animal melancólico por su propia naturaleza, pues en él coexisten la belleza de su propio ser (y la alegría de compartirlo con el mundo) con la consciencia de la muerte. De hecho, éste es el único animal que guarda su más bello canto para el momento preciso antes de morir.

Este animal es esencialmente barroco, pues su existencia se rige por contrarios. Ya se ha apuntado su vital belleza y su previsión mortal, pero hay otros contrarios que se manifiestan en él, por ejemplo: es un animal que bien puede ser blanco y negro, grande o pequeño, dulce o salvaje. Los cisnes negros son profundos, misteriosos, autónomos e independientes, fuertes y, por asemejarlos a la raza humana, nos recuerdan la responsabilidad. Los cisnes blancos son dulces, pacíficos, graciosos, simples y bellos. Mas ambos son el cisne, por lo que puede decirse que la bestia es tanto dulce como fuerte, autónoma y bella...

Mas, de todos sus atributos, lo más relevante del cisne es su canto. Todos los autores que han dedicado sus líneas a esta sublime oda animal coinciden en que es de una incomparable belleza, tanta que pareciera que cada nota que nos regala es una explosión de elocuencia que pudiera explicarnos el Universo entero.

Sin embargo, sólo un autor ha podido hasta ahora explicar este canto de un modo que le haga justicia a la naturaleza del cisne. El autor es Huan H. y expresa este canto en su obra La leyenda del Cisne. Citeré a continuación el fragmento en que describe la canción del cisne:

"Escuché el canto del cisne resonar en cada uno de los inalcanzables confines del bosque en que me encontraba. La canción bien pudo ser considerada una sinfonía de Beethoven pues en sí misma encerraba toda una marejada de pasión y todo un ánfora de tranquilidad. La canción era clara como luz de luna y potente como el lluvioso aroma de la Flor. Y, entonces, sentí algo que jamás había sentido. Si quisiera explicar esa sensación tendría que decir esas palabras que resonaron entonces en mi alma: "Quise reír tanto que no pude y lloré. La risa se tornó en la más alegre lágrima que jamás pude haber imaginado". Ese canto me llenó del más feliz llanto que jamás había vivido. Me enamoré de la canción y supe entonces quién era el Cisne. Era... el Cisne era la manifestación de su propia alma. Era un animal bello: no podría componer una canción así si no fuera bello. Era un animal profundo: no podría transmitir tantas emociones si no fuera profundo. Pero sobre todo era un animal bueno: pues la paz, la profundidad y la belleza de su canto sólo podían haber nacido en un alma buena. Escuché de nuevo, tras la musical epifanía, la sinfonía del Cisne. Y ahí, frente a mí, se mostró el ave: tan majestuosa como su propio canto, tan profunda como la mirada en la que me clavé."

Más adelante, Huan H. explica otra experiencia que surgió del canto del Cisne. Mas, por la complejidad del texto (es considerado, como se sabe, casi mística oriental) es que he preferido explicarla con mis propias y precarias palabras.

El canto del Cisne es, como el abrazo de la doncella para el unicornio, salvífico. Quien escucha la voz del níveo animal y es penetrado por ésta es elevado sobre el peso del mundo y se salva, se completa.

3 contribuciones:

Zoon Romanticón dijo...

Crazy Professor:

Talking of God in this particular post was, saying the less, odd, strange... suspicius.

If you are a real person and understood what I was trying to say, please, I beg you, give me your comments about it.

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E.P.S. dijo...

Yo quería preguntarte sobre las fuentes de tus bestiarios. Ya que fueron creados en la Edad Media, contienen un sentido simbólico religioso y de hecho estoy haciendo un trabajo por el estilo (sobre la iconología de la alquimia y cristianismo). Te agradecería mucho cualquier referencia o autores ;) Merci!

Zoon Romanticón dijo...

Mi estimada Artemisa, sobre las fuentes de mis bestiarios... er... bueno, te marco y te platico, jajajaja.