El fresco y vivificante calor de un alma poética es lo contrario de la vehemente fiebre de un corazón enfermo. Esta fiebre es pobre, entorpece y sólo es momentánea. El otro calor, lúcido y puro, discierne con nitidez todas las formas y cada contorno, favorece la multiplicación de relaciones diferentes, es eterno en sí mismo
-Novalis, Heinrich von Ofterdingen
Tengo
-
No puedo dejar de escribir. Tengo mil cosas que hacer urgentes y mi alma
escoge precisamente el día de hoy para vaciarse. Me desbordo de emociones,
necesit...
Hace 6 años.

2 contribuciones:
¡Viva el arte, el amor y la poesía! ¡Viva la locura cuerda del que sabe sentir y expresar pasión!
Me gustó mucho. También disfruté tu examen (creo que todos nos divertimos, salvo, quizás, la pobre de Marina que se estaba muriendo de cansancio).
Por cierto, la foto de Carlos Miguel está genial.
Awesome
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