[Nota: Le tomo la palabra a Milo Hickman. Este es un poema que escribí hace dos cumpleaños, en honor a la gente que me acompañó a festejarlo. Personas que hoy son importantes para mí no desfilan en sus estrofas, pues para ese entonces no habían aparecido, sin embargo, creo que este es un buen ejemplo de obra que dice, muy llanamiente, quién y cómo soy.]
Al amigo,
Que no necesita ser padre,
Para ser hermano.
A mi hermana,
Que no exige mi sangre,
Para ser familia.
A quienes están lejos,
Por estar cerca
Como el aroma del cerezo.
Al santo,
Por ser humano,
En lo bueno y en lo malo.
A quienes apenas conozco,
Por ser posibilidades
De crecimiento y de gozo.
A quienes les haya fallado
Por estar hoy presentes
Sin importar el pasado.
A quien en dudas
Fue el Iris
De mis lluvias.
A las que entendieron
La historia
Tras el miedo.
A quien es millar
Por mantenerse una
En realidad.
A quien prometí proteger
Con un poema, una cita,
Un Ayame y un Amén.
(“Ore kimi o mamoru”
Ore no Kaoru ni
Yakusoku o shita).
A quienes forjaron el camino
Siempre obscuro, siempre pío
De quien de ustedes es amigo.
También a la vida
Que con ustedes
Vengo hoy a festejar.
Y recuerdo,
En conclusión aparente,
Lo que digo hasta el final:
Una vida es como el mar
Eterna si la imaginas
Sublime en la realidad.
Tengo
-
No puedo dejar de escribir. Tengo mil cosas que hacer urgentes y mi alma
escoge precisamente el día de hoy para vaciarse. Me desbordo de emociones,
necesit...
Hace 6 años.
0 contribuciones:
Publicar un comentario