"El momento de hablar llegó y la gentil doncella expresó su opinión: un ave había cantado y anunciaba o magia o amanecer. Si de la magia el canto era el heraldo, entonces el instante podía seguir existiendo como eternidad, como el esenario invencible para el abrazo de dos almas, de dos cuerpos. Si, en cambio, era el amanecer el anunciado, el tiempo había transcurrido y momento de parar (de detener el abrazo) era. El ruiseñor anunciaba la magia; la alondra, la aurora.
El bizarro joven deseó con su alma que el amanecer estuviera aún lejos, pero creyó constatar la voz de la alondra en sus oídos. Intentó convencer a su pareja de que era sólo ilusión, hija del deseo, la voz del ruiseñor. Era la alondra, juró el joven, quien se oía.
Y mientras joven y dama disputaban sobre el canto, la alondra y el ruiseñor hablaban a su vez a dos tiempos:
-Es hora del amanecer, Ruiseñor -dijo la alondra. Entrego mi canto a la aurora.
-Quizá sea hora del alba, Alondra -replicó el ruiseñor. Mas eso no impide que le otorgue aún unos instante de magia a la Existencia.
Así, la pareja oía a su vez la voz de sus deseos y la voz de su realidad. Amanecer y magia se oían a dos voces y no les permitían decidir qué hacer.
-¿Acaso debo partir por escuchar la voz de la mañana?, ¿o acaso debo quedarme a disfrutar de la canción del ruiseñor?
-¿Podrá ser que te quedes, o será ya la hora de abandonar este abrazo que de ti conseguí?
-Calla ya, ruiseñor tramposo, confundes el quehacer de la juventud. Otorgas tu canto al final de cada noche, y no dejas a la pareja entrar a la aurora del nuevo día con realidad.
-Tú encárgate de anunciar a tu señor, ave mensajera del real día, y déjame a mí terminar mi canción. Que no es malo ni poco bueno el otorgarle a la mañana un poco de esa magia de la noche que por el Sol se perdió.
Por fin la pareja detuvo su abrazo consolador. El ruiseñor y la alondra continuaron su disputa y he aquí la conclusión que se alcanzó..."
-Lesgle González, Luis Jehan; Cuentos cortos para metafísicos enamorados; p. 5
Tengo
-
No puedo dejar de escribir. Tengo mil cosas que hacer urgentes y mi alma
escoge precisamente el día de hoy para vaciarse. Me desbordo de emociones,
necesit...
Hace 6 años.
1 contribuciones:
¿Para metafísicos enamorados? jajajaja, está muy bueno!
Me encantó, es como leer la obra de Shakespeare, pero narrada y con un toque muy personal.
Es un juego interesante y hermoso.
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