Enigmas.

7.30.2007

Este es un poema extraño del poemario de Huan H. Está incompleto. Hay autores que discrepan en que todos estos fragmentos pertenezcan al mismo poema, pues parece cambiar bruscamente de tema. Sin embargo, cuando uno es algo vitalista, le encuentra un poco de sentido a las estrofas aunque estén muy distanciadas.

Yo soy de la opinión de que este es un poema de juventud que se "coló" en el poemario místico por algún capricho de la Historia o del mismo Huan H. Juzguen ustedes, mas les aviso que está complicado


La lluvia cae,
iluminada por los rayos,
sobre la negrura
del negro charco.

Ahí veo resplandecer algunas luces.
¿Son los espíritus del Jen que se manifiestan,
o son, quizás, algunas chispas que del Cielo han escapado?
Sólo sé que son luces,
luces que iluminan mi mirada
aunque no alcanzan a encender mi rostro.

El agua de la lluvia se va,
se va como los problemas y las alegrías,
se va como la vida
y sólo su recuerdo se queda.

El agua de la negra lluvia ya no está:
¿sabrá Alguien dónde reposan esas gotas,
esas corrientes, esas lagunas,
que desaparecieron por su constante fluir?

Como esas aguas fluye mi espíritu,
ávido de exclamar canciones
y de componer poemas;
ávido de ver un rostro,
de besar una mano
y de encenderse
y de apagarse,
[...]

Abandonar este cuerpo
para alcanzar el que me corresponde,
el mío propio, mi cuerpo.

[...]

¡Jen, respóndeme!

-Huan H; Poemario místico

Fantastic Four (versión íntima)

7.24.2007


¿Quién será cada uno? Aunque no lo crean, la similitud es impresionante y, por más extraño que parezca, todas son favorables a cada uno.

¿Quién está loco por salvarlos a todos?
¿Quién es un realista luchador de la paz?
¿Quién tiene muchos hermanos y es muy inocente?
¿Quién comprende el mundo de manera práctica y ordenada?

Expectativas

7.18.2007

Hay dos tipos de expectaciones: aquellas que responden a un sentimiento positivo y las que aparecen como negativas.

Las primeras son una cierta hambre que se sabe será satisfecha con platillos gourmet. La expectación negativa es más complicada pues va desde el miedo, la angustia hasta el deseo de evitar lo inevitable. La expectativa de un regalo es del primer tipo. La expectativa de la muerte es del segundo.

Que la expectativa sea negativa no quiere decir que sea mala. Simplemente es un cierto vacío, una vacuidad, la que la constituye. Es ese hueco en el estómago al no saber qué esperar o al saber qué esperar y no desearlo.

El Sol, la risa, el habla, la presencia hacen de las expectativas acompañantes positivas. El silencio, la evasión, la cautela incluso hacen de la expectativa algo negativo. El motivo es sencillo: el silencio, la evasión y la cautela son parientes cercanos de la Nada, son tipos de ausencias, de carencias, y la Nada siempre arroja esa negatividad a la existencia humana.

Un poema en Haikus.

7.17.2007


[Nota: Le tomo la palabra a Milo Hickman. Este es un poema que escribí hace dos cumpleaños, en honor a la gente que me acompañó a festejarlo. Personas que hoy son importantes para mí no desfilan en sus estrofas, pues para ese entonces no habían aparecido, sin embargo, creo que este es un buen ejemplo de obra que dice, muy llanamiente, quién y cómo soy.]

Al amigo,
Que no necesita ser padre,
Para ser hermano.

A mi hermana,
Que no exige mi sangre,
Para ser familia.

A quienes están lejos,
Por estar cerca
Como el aroma del cerezo.

Al santo,
Por ser humano,
En lo bueno y en lo malo.

A quienes apenas conozco,
Por ser posibilidades
De crecimiento y de gozo.

A quienes les haya fallado
Por estar hoy presentes
Sin importar el pasado.

A quien en dudas
Fue el Iris
De mis lluvias.

A las que entendieron
La historia
Tras el miedo.

A quien es millar
Por mantenerse una
En realidad.

A quien prometí proteger
Con un poema, una cita,
Un Ayame y un Amén.

(“Ore kimi o mamoru”
Ore no Kaoru ni
Yakusoku o shita).

A quienes forjaron el camino
Siempre obscuro, siempre pío
De quien de ustedes es amigo.

También a la vida
Que con ustedes
Vengo hoy a festejar.

Y recuerdo,
En conclusión aparente,
Lo que digo hasta el final:

Una vida es como el mar
Eterna si la imaginas
Sublime en la realidad.

El dualis, según Jostein Gaarder

7.13.2007


Als we het persoonlijk voornaamwoord 'we' gebruiken, laten we als het ware twee personen één gezamenlijke handeling verrichten, alsof ze een samengesteld wezen zijn. In veel talen bestaat een apart persoonlijk voornaamwoord voor het geval het om twee – en niet meer dan twee – personen gaat. Dat wordt de dualis genoemd, dat wat door twee wordt gedeeld. Ik vind dat een handige uitvinding, want soms ben je niet in je eentje maar ook niet met meer. Je bent 'wij met z'n tweeën' en daarmee bedoel je dat dat 'wij' niet gedeeld kan worden. Er gaat een nieuwe wereld open als je dat woord plotseling in die betekenis gaat gebruiken, bijna als bij toverslag. "Nu gaan we koken." "Nu trekken we een fles wijn open." "Nu gaan we naar bed." Het is bijna brutaal om op die manier te praten. En het is dan ook heel anders dan wanneer je zegt: "Nu moet je maar met de bus naar huis, want ik ga naar bed."

Als we de dualis of het 'tweevoud' gebruiken, zijn er dus een paar volstrekt nieuwe regels ingevoerd. "We gaan wandelen!" Zo simpel, drie woordjes maar, en toch beschrijf je daarmee een essentiële reeks van gebeurtenissen die van groot belang zijn voor het leven van twee mensen op aarde. En niet alleen wat betreft het aantal woorden is er dan sprake van energiebesparing. "We gaan douchen!" zei Veronika. "We gaan eten!" "We gaan slapen!" Als je je zo uitdrukt, heb je maar één douchekop nodig, één keuken en één bed. Voor mij kwam dat nieuwe gebruik van 'we' als een schok. 'We' – het was alsof er een cirkel werd gesloten. Het was alsof de hele wereld tot een hogere eenheid was samengesmolten.

-Gaarder, Jostein; Het sinaasappelmeisje (La joven de las naranjas).

Disputa de la Alondra y el Ruiseñor (Fragmento)

7.05.2007


"El momento de hablar llegó y la gentil doncella expresó su opinión: un ave había cantado y anunciaba o magia o amanecer. Si de la magia el canto era el heraldo, entonces el instante podía seguir existiendo como eternidad, como el esenario invencible para el abrazo de dos almas, de dos cuerpos. Si, en cambio, era el amanecer el anunciado, el tiempo había transcurrido y momento de parar (de detener el abrazo) era. El ruiseñor anunciaba la magia; la alondra, la aurora.

El bizarro joven deseó con su alma que el amanecer estuviera aún lejos, pero creyó constatar la voz de la alondra en sus oídos. Intentó convencer a su pareja de que era sólo ilusión, hija del deseo, la voz del ruiseñor. Era la alondra, juró el joven, quien se oía.

Y mientras joven y dama disputaban sobre el canto, la alondra y el ruiseñor hablaban a su vez a dos tiempos:

-Es hora del amanecer, Ruiseñor -dijo la alondra. Entrego mi canto a la aurora.
-Quizá sea hora del alba, Alondra -replicó el ruiseñor. Mas eso no impide que le otorgue aún unos instante de magia a la Existencia.

Así, la pareja oía a su vez la voz de sus deseos y la voz de su realidad. Amanecer y magia se oían a dos voces y no les permitían decidir qué hacer.

-¿Acaso debo partir por escuchar la voz de la mañana?, ¿o acaso debo quedarme a disfrutar de la canción del ruiseñor?
-¿Podrá ser que te quedes, o será ya la hora de abandonar este abrazo que de ti conseguí?

-Calla ya, ruiseñor tramposo, confundes el quehacer de la juventud. Otorgas tu canto al final de cada noche, y no dejas a la pareja entrar a la aurora del nuevo día con realidad.
-Tú encárgate de anunciar a tu señor, ave mensajera del real día, y déjame a mí terminar mi canción. Que no es malo ni poco bueno el otorgarle a la mañana un poco de esa magia de la noche que por el Sol se perdió.

Por fin la pareja detuvo su abrazo consolador. El ruiseñor y la alondra continuaron su disputa y he aquí la conclusión que se alcanzó..."

-Lesgle González, Luis Jehan; Cuentos cortos para metafísicos enamorados; p. 5

Un poco de literatura erótica de altura.

7.02.2007

"El hombre más sabio que jamás conocí, Fermín Romero de Torres, me había explicado en una ocasión que no existía experiencia comparable a la de la primera vez que uno desnuda a una mujer. Sabio como era, no me habia mentido, pero tampoco me había contado toda la verdad.

Nada me había dicho de aquel extraño tembleque de manos que convertía cada botón, cada cremallera, en tarea de titanes. Nada me había dicho de aquel embrujo de piel pálida y temblorosa, de aquel primer roce de labios ni de aquel espejismo que parecía arder en cada poro de la piel. No me contó de todo aquello porque sabía que el milagro sólo sucedía una vez y que, al hacerlo, hablaba un lenguaje de secretos, que apenas se desvelaban, huían para siempre... mil veces he querido regresar y perderme en un recuerdo... en que el rumor de la lluvia se llevó el mundo...

Mil veces he querido regresar y perderme en un recuerdo del que apenas puedo rescatar una imagen robada al calor de las llamas. Bea, desnuda y reluciente de lluvia, tendida junto al fuego, abierta en una mirada que me ha perseguido desde entonces.
Me incliné sobre ella y recorrí la piel de su vientre con la yema de los dedos. Bea dejo caer los párpados, los ojos, y me sonrió, segura y fuerte.

- Hazme lo que quieras- susurró.

Tenía diecisiete años y la vida en los labios. "

-Ruiz Zafón, Carlos; La sombra del viento