Oprimido bajo el dulce yugo de la roca (Fragmento)

11.29.2006


"...Y viendo al dragón huír herido por la dulce arma de la fiel doncella, el caballero levantó la vista al cielo y exclamó para sí mismo: "orgulloso irreprochable he resultado, enseñado por la victoria de la dama, cuyo abrazo venció ya a dos y una bestias. Primero al unicornio, ahora al dragón. Y la tercera déstas soy yo mismo, antaño grave, cual granito, y hoy... hoy, amante encarnación. ¿Pero es que la coraza ha traspazado; se dejó vencer ya la razón? La respuesta es negativa y sin embargo, ¡dice cierto!, más que saber, hoy siento yo".

El caballero notó que se había expresado en voz alta. La doncella lo veía y, vaya sensación extraña, no sintió mínimo ápice de pena. Ella lo había vencido y él lo descubría como algo bueno, algo grande, algo magnífico. La doncella doblegó al guerrero. La guerrera rescató al humano.

Quizá -pensó- de eso solamente se trataba todo...".
-Lesgle González, Luis Jehan, Relatos en torno a una autobiografía

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