"The only baggage you can bring
Is all that you can't leave behind... "
-U2, Walk On
Is all that you can't leave behind... "
-U2, Walk On
Lo único que no puedes dejar atrás es lo que eres. Tu individualidad: ese ser personalísimo -irrpetible, único e insustituible-. Lo demás es contingente: lo cargas hoy, pero mañana puede quedarse relegado como una piel antigua. Por eso es tan grande entender que no quiero lo-tuyo, sino que te quiero a ti.
Sí, a ti. Como individuo: reconocible entre toda la masa de distintos "tu"s que circulan por las calles de nuestro mundo. Yo te quiero a ti en cuanto eres un yo-en-para ti. Sin eso no querría a una persona, sino a una ilusión, un sueño, un ser carente de insustituibilidad. Un ente. Y un ente, una ilusión, un sueño, una interpretación jamás podría hacerme sonreír, pensar, sentir, reír como tú. (Así, este cariño es, siguiendo a Kierkegaard, un asunto de conciencia "con lo cual no puede ser un asunto de impulsos e inclinaciones o un asunto de sentimientos o un asunto de cálculo intelectual").
Te quiero: creo que esa es la idea, no de la carta sino del factum sobre el cual aquí reflexioné un poco. Entender a Ouraníou está muy bien, pero inconcluso. Siempre hace falta la bilateralidad "yo-tú"...
Y aquí dejo de escribir, con el final (y el futuro) abierto...

0 contribuciones:
Publicar un comentario