¿Será? [Yo sí le creo]

7.09.2009


De San Francisco de Asís se sabe todo, aunque quizás una minoría sabe que en realidad se llamaba Juan Moriconi. Hay algo que me intriga: en 1212, San Francisco emprendió un viaje a Siria para convertir musulmanes. Su navío naufragó. Uno o dos años después intentó una vez más evangelizar a los musulmanes, ahora en Marruecos. Pero enfermó en el camino y murió en España. ¿Por qué será el destino tan reacio si de musulmanes se trata? En un libro muy bonito de Emilio Abreu, titulado San Francisco, hay unos breves pasajes extraordinarios en los que se relata la manera como San Francisco luchaba contra los demonios. Hoy en día, los demonios se pasean por cada rincón de este mundo. Y no tenemos a San Francisco. Los demonios usan muchas clases de disfraz. Muchos piensan que los demonios no existen, que se trata de una de mil supersticiones de los escolásticos, Pero... yo he visto al demonio (escribo en voz baja). Lo veo pasar de vez en cuando. El demonio ha tomado el cuerpo de una mujer. Más bien fea. Suele vestir ropas negras. Se llama... Habla conmigo los martes al medio día, y algunas ocasiones dice cosas en viernes. (López-Farjeat, Luis Xavier; Ejercicios Marginales; p. 136)


Yo también conozco gente que se ha entrevistado con el demonio. Yo no he tenido la mala suerte, aunque conozco muy bien la espina que deja clavada en la carne cuando uno lo deja pasar demasiado cerca o demasiado tiempo. Me molesta la opresión en China que tantos muertos ha ocasionado. Ningún motivo es válido para asesinar: la legítima defensa es otra cosa, aunque caiga un muerto. Me da miedo el tema, pero no Temor: ése me lo provoca Dios. El demonio anda suelto y no tenemos a San Francisco. ¿Por qué la imagen del Santo tenía que ser la del cursi ecologista con un alma mística en tonos pastel, y no la del guerrero que luchó contra satán y sus legiones? La teología popular contemporánea es asquerosamente kitsch y democrática. Hace falta retomar las jerarquías, la idea de grado (de tono, en música) y bajar del trono a la democracia. "Si se le da la razón al pueblo, la pierde", dijo el Español. Tenía razón. La razón es de Dios y nosotros sólo la perseguimos. Hace falta más cruz y menos sello. El volado está echado. (Alea iacta est). Aunque Dios no juegue a los dados...

0 contribuciones: