"Soñar, pensar, sufrir.
Estar solo y sentir que se está con todos; execrar el éxito del mal, pero compadecer la felicidad del malvado; afirmarse como ciudadano y purificarse como filósofo; ser pobre y reparar la ruina con el trabajo; meditar y premeditar, meditar bien y premeditar mejor; no tener otra cólera que la cólera pública; ignorar el odio personal; respirar el vasto aire vivo de las soledades; absorverse en la gran ensoñasión absoluta; mirar lo que está en lo alto sin olvidar lo que abajo queda; jamás forzar la contemplación del ideal hasta olvidar al tirano; comprobar en sí la magnífica mezcla de la indignación que se acrecienta y del sosiego que aumenta; tener dos almas: el alma propia y la Patria" (Víctor Hugo; El exilio, VII)
El posmoderno cree que está en el mundo por saber que tiene lodo en los zapatos. El Romántico sabe que está en el mundo porque sabe que lo último que importa es el lodo cuando la montaña ha sido vencida al caminar hasta su cima. El posmoderno acusa al romántico de cursi. El Romántico ve en el posmoderno a un infante moral. El posmoderno toma todo a burla, pues el mundo es contradictorio. El Romántico toma la contradicción y encuentra en ella incluso lo dialéctico. El posmoderno no cree en los Trascendentales. El Romántico vive por los Trascendentales. El posmoderno disfruta la estética por la estética misma. El Romántico reconoce a la estética como la herramienta que Dios le dio al artista para participar de la sacrosanta Creación. El posmoderno duda. El Romántico ora. Sin embargo, al final, los dos mirarán.
Tengo
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No puedo dejar de escribir. Tengo mil cosas que hacer urgentes y mi alma
escoge precisamente el día de hoy para vaciarse. Me desbordo de emociones,
necesit...
Hace 6 años.
3 contribuciones:
Disculpa por tardarme tanto en comentar. No me he metido a los blogs en un buen rato.
No sé si soy romántica o postmoderna. Hay cosas que me gustan de ambos sentires, de ambos tipos de expresión artística, pero no acabo de encontrarme en ninguno de los dos.
A mí me gusta hacer ambas cosas: burlarme del mundo, pero también orar por él. No me siento tan vacía como el postmoderno, pero me gusta jugar con el arte y tomarme las cosas en serio aparentando que de hecho no me importan.
Sigo en la búsqueda, pero mi vena romántico-postmodernista sigue latiendo en mí. No puedo negar mis orígenes literarios.
Tal vez, al final, yo también miraré.
Tampoco me defino en ninguno... por el momento estoy descubriendo más bien un sentir contemporáneo: en el tiempo, dentro del mundo en el que me ha tocado vivir. Y eso puede también involucrar los sentires y pensares de otras épocas, porque la esencia del hombre no varía en el tiempo... ¿o sí?
Saludos!
Yo tampoco. Tal vez un poco más posmoderna, afirmando el vacío sin caer en un pesimismo plano. El posmoderno también tiene valores, aunque sean creados por él mismo, por medio de su ironía. Lo estético, por ejemplo, es ya un valor.
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