El fresco y vivificante calor de un alma poética es lo contrario de la vehemente fiebre de un corazón enfermo. Esta fiebre es pobre, entorpece y sólo es momentánea. El otro calor, lúcido y puro, discierne con nitidez todas las formas y cada contorno, favorece la multiplicación de relaciones diferentes, es eterno en sí mismo
-Novalis, Heinrich von Ofterdingen
Tengo
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No puedo dejar de escribir. Tengo mil cosas que hacer urgentes y mi alma
escoge precisamente el día de hoy para vaciarse. Me desbordo de emociones,
necesit...
Hace 6 años.
