De Sor Juana...

10.13.2008

Con el dolor de la mortal herida,
de un agravio de amor me lamentaba,
y por ver si la muerte se llegaba
procuraba que fuese más crecida.

Toda en el mal el alma divertida,
pena por pena su dolor sumaba,
y en cada circunstancia ponderaba
que sobraban mil muertes a una vida.

Y cuando, al golpe de uno y otro tiro
rendido el corazón, daba penoso
señas de dar el último suspiro,

no sé con qué destino prodigioso
volví a mi acuerdo y dije: ¿qué me admiro?
¿Quién en amor ha sido más dichoso?

Danse Macabre

10.12.2008


¿Qué hacer ante la muerte, que sino aceptarla y esperarla sin miedo ni tiento? Ella no puede definir nada, ni siquiera (lo siento Séneca) el grado de apego de un hombre a cualquier cosa. Si un hombre se apega a una mujer y ella se va, pues le quedará lo que sí hizo en esta vida, el recuerdo de qué tanto se apegó y qué tanto construyó con ella mientras pudo. Si un hombre se preocupa de no entregarse demasiado por miedo a que ella parta antes que él, entonces habrá compartido su vida con una muerta y, al final, la muerte será más llevadera por haberla experimentado ya por años.

Dame tu bendición

10.09.2008


Quisiera dar a la caza alcance.

Extra Virgen

10.05.2008


Parece que la pureza del arte es como la virginidad del aceite de oliva: es más abundante mientras más violaciones sufra


Se dice que para escribir bien uno tiene que leer mucho. Pero eso se vuelve un ejercicio necio para la humanidad mientras más años cargue a sus espaldas. Escribir bien se transforma en una preparación que va de Parménides a los contemporáneos y vuelve a los autores en maquinitas insufribles dispuestas siempre a ver más allá del más novedoso escritor. Se pierde el afán por la simpleza (la verdadera simpleza) en aras de un perfeccionamiento cada vez mayor. Ya no hay literatura que surja pura, aunque de poca calidad. Se apuesta por la industria, por la virginidad de las letras que se consigue tras años y años de procesos de filtrado y depuración. Hoy los artistas escacean. Tenemos grandes técnicos del arte, pero nada más. Los artistas tienen la ventaja de, a partir de lo burdo de su condición, ver como nadie más el mundo y expresarlo llanamente... o algo así.

No es que esté en contra de la amplia lectura, ni del perfeccionamiento técnico. Tampoco es un llanto amargo por saberme incapaz de usar bien una metáfora, ni una comparación y mucho menos algún retruécano o algo parecido. (Soy de los que sufres incluso con la ortografía y la gramática).

Lo que sí pretende ser es una modesta reflexión sobre la tecnocratización del arte que más aprecio y que, tanto por mi incapacidad como por mi odio a la sequedad de la técnica, nunca podré poseer.