Hoy recordé lo bien que se siente estar de pie sobre el campo de batalla, al final de una lucha. Esa sensación en el pecho que lo inflama de alegría es bellísima: es un "valió la pena" que se refleja en una sonrisa sincera en mi rostro.
Antaño solía pelear muchas de estas batallas, hoy son menos. Pero la que gané hoy me trajo una felicidad que no podré, jamás, expresar ni con palabras. Sólo puedo decir que fui el hombre más afortunado por haber vencido y por haber alcanzado el premio al ganador. Me sentí abrazado, besado, no por la victoria sino por quien vencí.
Hoy el círculo se ha cerrado por primera vez: antaño vivía subsumido en una realidad hasta que una soterológica mano me salvó de ahí y me regresó la fantasía. Hoy esa fantasía fue superada por una magia que había olvidado casi por completo, una magia que deseaba alcanzar: una que era casi mi ilusión. La fantasía fue superada por una verdadera realidad, por una afirmación tan profunda de esto que vivo que experimenté un primer paso dentro de la completud.
Primero recibí la magia, ahora recibo la Esperanza de una realidad: de esta mi realidad sostenida por mi Esperanza.
Tengo
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No puedo dejar de escribir. Tengo mil cosas que hacer urgentes y mi alma
escoge precisamente el día de hoy para vaciarse. Me desbordo de emociones,
necesit...
Hace 6 años.
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