Camina (versos libres)

5.19.2007


Caminaba, en la noche, atolondrado
mientras en el horizonte revisaba mis pasos,
pasos de antaño y del presente pasos,
que llevaban y guiaban mi camino.

No me fijaba, pues la atención
en el camino no posaba. Y por no fijarme
tropecé y fui a dar las narices al suelo.

Y ahí en el suelo encontré un tesorito,
un minúsculo momento de oro y luces
que brillaba bajo los ingrávidos tafetanes de la luna.
Un momento que duró todos los instantes de este mundo
y de otros mundos paralelos y no inventados. Un momento
de paz y de victoria, un momento de divinidad profunda.

Cargué el tesorito y disfruté de sus fulgores.
Comprendí la donación -el ofrecimiento- que esta tierra me otorgaba.
Una cadena brillaba en mi mano y me gritaba:
sólo soy del Cielo, porque en la Tierra me encontraste.

Divina Divinidad que así enseñó
que la más profunda donación está en incarse
y acercarse así a la Tierra
desde donde se ve mejor el Paraíso.